Tienes la programación terminada. Las unidades cuadradas, la normativa citada, los objetivos alineados con el currículo. Sobre el papel funciona, y entonces llega el día en que tienes que levantarte, colocarte delante de un tribunal y defenderla en voz alta, y aparece algo que no estaba en ninguna página.
En Forsistem llevamos más de 25 años haciendo simulacros de la parte oral con los opositores de maestros de Andalucía. Los fallos que se repiten convocatoria tras convocatoria casi nunca tienen que ver con lo que el opositor sabe, sino con lo que le pasa cuando se pone de pie.
¿En qué consiste la defensa oral de la programación didáctica?
La oposición de maestros tiene una parte escrita y una parte oral. En la escrita desarrollas el tema y resuelves el supuesto práctico. En la oral expones y defiendes tu programación didáctica ante el tribunal.
La diferencia entre una y otra es de naturaleza, no de dificultad. En la escrita demuestras lo que sabes. En la oral tienes que justificar las decisiones que tomaste al construir tu programación, sostenerlas con seguridad y responder si te preguntan. El tribunal ya tiene el documento delante, lo que no puede leer en él es tu criterio. Es la prueba en la que más se decide y la que menos se entrena.
No es solo lo que dices, también cómo lo dices
Dos opositores pueden presentarse ante el mismo tribunal con programaciones equivalentes, igual de bien construidas y con el mismo respaldo normativo, y que solo uno saque plaza. La diferencia no está en el qué, sino en el cómo.
Todos llegáis con un mismo contenido que defender, y el trabajo de cada uno es hacerlo como el mejor. Sin desacreditar el de los demás, pero convencido de que lo ha creado él, y justificándolo de forma continua con evidencias: autores, normativa, decisiones que tienen una razón de ser detrás. Quien no consigue transmitir eso puede tener el mejor documento de la sala y no llegar a la plaza.
Las dificultades más frecuentes en los simulacros orales
En Forsistem hacemos dos tipos de simulacros. Los escritos reproducen la parte escrita de la oposición, el desarrollo del tema y el supuesto práctico. Los orales reproducen la defensa de la programación didáctica. Y es en estos últimos donde aparece, sin excepción, la mayor dificultad.
Miedo escénico y colocación ante el tribunal
Antes incluso de que aparezca el discurso, aparece el cuerpo, y el miedo escénico. No saber dónde colocarse en el aula, no saber qué hacer con las manos, hacia dónde orientarse o cuánto moverse. Son cosas que nunca te has planteado porque nunca has tenido que hacerlo, y que el día del examen ocupan una parte enorme de tu atención.
Por debajo de todo eso hay un problema anterior, falta el discurso. No falta contenido, falta la capacidad de convertir ese contenido en algo que se sostenga hablado, de pie y sin apoyo.
Muletillas y expresiones repetitivas
El abuso de muletillas y de expresiones repetitivas es constante, y tiene una particularidad, quien las dice no las oye. Solo se detectan cuando alguien te lo señala desde fuera o cuando te escuchas. Por eso un simulacro oral corregido vale más que veinte repasos en casa delante del espejo.
Cómo compaginar la exposición con el uso de la pizarra
Este es el que más descoloca y el que menos aparece en cualquier guía que leas. Tienes que compaginar el discurso hablado con escribir en la pizarra, y en cuanto te pones a ello aparecen preguntas que no tienen una respuesta evidente. ¿Mientras escribo dejo de hablar? ¿Si escribo le estoy dando la espalda al tribunal? ¿Cuánto escribo? ¿Cuándo? Nadie resuelve eso pensándolo. Se resuelve haciéndolo, y equivocándose delante de alguien que pueda corregirte.
Tres errores frecuentes en la defensa oral
Por debajo de todo lo anterior hay tres errores que se repiten año tras año y que el opositor no sabe que está cometiendo.
- Llevarlo todo memorizado: la defensa memorizada se nota, se rompe a la primera interrupción y te impide adaptarte. Memorizar tiene su lugar en la preparación, pero no aquí. Si estás trabajando la retención del temario, tenemos un artículo sobre técnicas de memorización para opositores, lo que sirve para el tema escrito no sirve para la oral.
- No creer en lo que estás defendiendo: se transmite. Un tribunal distingue perfectamente a quien defiende una propuesta que ha construido de quien recita una que le resulta ajena.
- Creer que el tribunal sabe más que tú: es inseguridad, y aparece casi siempre. Tienen experiencia, sí, pero nadie en esa sala conoce tu programación mejor que tú, ya que tú eres la persona que has trabajado en ella. Esa es tu posición y esa es la que tienes que ocupar.
La diferencia entre contar la programación y defenderla
Muchos opositores llegan a Forsistem después de haberse preparado en otros centros, y vienen con una defensa oral construida sobre una idea equivocada, la de contar en voz alta lo que el tribunal ya tiene delante por escrito. Eso no es defender, es leer el documento con otras palabras, y el tribunal ya lo tiene delante.
El cambio radical llega cuando el opositor entiende que lo que tiene que explicar es el porqué de lo que ha planificado. Por qué esa secuencia y no otra, por qué ese enfoque metodológico para ese contexto y por qué esa forma de evaluar.
De ahí se deduce algo que conviene decir claro, la programación tiene que ser tuya. Una programación comprada o hecha por otra persona puede estar impecable y aun así hundirte en la defensa, porque no vas a poder justificar decisiones que no tomaste. Si estás en la fase de elaborarla, aquí explicamos cómo hacer una programación didáctica paso a paso.
Las preguntas del tribunal después de la exposición
Conviene desmontar una expectativa, porque genera más ansiedad de la que debería. El turno de preguntas no siempre llega, no le llega a todo el mundo y no es un debate. Cuando hay preguntas, suelen ir por una de estas vías:
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- Dudas concretas sobre algo que no ha quedado claro en tu exposición.
- La razón por la que has planteado esa forma de trabajar. Aquí vuelve el porqué, otra vez.
- Cómo plantearías lo mismo en un contexto distinto, para ponerte a prueba.
- Si ya estás trabajando en colegios o dónde te has preparado las oposiciones.
No suelen ser intervenciones extensas ni le preguntan a todo el mundo. Un tribunal que lleva días escuchando exposiciones está deseando terminar. Prepárate para responder con criterio, no para sostener un interrogatorio que en la mayoría de los casos no se va a producir.
¿Cuándo empezar a preparar la defensa oral?
La respuesta es desde la primera semana de curso. Nada de lo anterior se arregla en el último trimestre. El discurso, la colocación, las muletillas, la pizarra y la seguridad para sostener tu propio criterio son cosas que necesitan meses de repetición y de corrección externa.
Por eso la defensa oral es uno de los pilares del Método Veraula y se trabaja desde el principio, no al final. Y por eso preparamos dentro de un colegio real, ya que el entrenamiento oral ocurre en un aula de verdad, con una pizarra de verdad y en el entorno donde vas a trabajar.
No todos necesitáis lo mismo. Hay quien tiene que trabajar la estructura, quien tiene que trabajar la expresión y la comunicación, quien necesita seguridad y quien necesita capacidad de respuesta. En Forsistem la preparación de la oral parte del punto en el que está cada opositor y se ajusta a lo que se detecta en cada uno.
Preguntas frecuentes sobre la defensa oral
¿El tribunal me va a preguntar seguro?
No. No se pregunta a todos los opositores ni en todos los casos. Cuando ocurre, suelen ser cuestiones puntuales sobre tu exposición o sobre por qué has planteado las cosas de una determinada manera.
¿Y si me quedo en blanco?
Es más difícil que ocurra cuando no llevas la defensa memorizada. Quien domina el porqué de su programación puede reconducir. Eso sí, quien recita un texto aprendido se queda sin red en cuanto pierde el hilo.
¿Puedo presentar una programación que no haya hecho yo?
Es una de las peores decisiones que puedes tomar. La defensa consiste en justificar decisiones propias, y eso no se improvisa sobre el trabajo de otra persona.
¿Se puede preparar la defensa oral estudiando online?
Sí. En Forsistem puedes usar la modalidad online en directo y la presencial según te convenga, con el mismo ritmo de simulacros y las mismas correcciones.
En resumen, la defensa oral no se pierde por falta de contenido. Se pierde por lo que ocurre cuando te pones de pie. Como el miedo escénico, la colocación, las muletillas que no te oyes o la pizarra cuando no sabes cómo manejarla. Y por tres errores de fondo que casi nadie se ve a sí mismo cometiendo, llevarlo todo memorizado, no creer en lo que defiende y dar por hecho que el tribunal sabe más que él.
Frente a eso, lo que marca la diferencia es entender que tu trabajo no es contar la programación, sino justificar por qué la hiciste así. Eso exige que sea tuya, y exige haberla defendido muchas veces en voz alta antes del día del examen, delante de alguien que te corrija. No se improvisa en el último trimestre ni se resuelve leyendo sobre ello, se resuelve entrenándolo desde el principio.
Tu plaza no se pierde por lo que no sabes. Se pierde por lo que no has entrenado. Si quieres preparar la defensa oral desde el primer día y no desde el último trimestre, conoce cómo preparamos las oposiciones de maestros en Andalucía. En Forsistem te acompañamos durante todo el proceso. Contáctanos.
